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¡Cuidémonos de la hipocresía!

hipocresia

Por José Miguel Matamala

Según la Real Academia Española, la “hipocresía” es el fingimiento de cualidades, acciones y sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan. Según yo, esto es un problema espiritual.

A lo largo del tiempo, siendo parte y habiendo participado del grupo de jóvenes de la Iglesia de Dios, he visto que uno de los pecados o errores más comunes en los que cae un joven de la Iglesia de Dios es la hipocresía, convirtiéndose ésta en un síntoma y en una de las etapas previas para que un joven decida entre continuar en la Iglesia o perseguir los deseos de este mundo.

Pienso que no es necesario extender en la definición de la hipocresía. Usted, Dios y yo sabemos cómo somos en el colegio, en la universidad y en el trabajo. Pero también sabemos cómo somos al congregarnos en la Iglesia, en los campamentos de jóvenes, en las actividades de la Iglesia, etcétera. Si reconozco hipocresía en mí, si reconoces hipocresía en ti, ¡es muy necesario que sigas leyendo, para que comprendas el enorme peligro que te acecha! Si tu respuesta es “no tengo hipocresía”, pídele a Dios que te muestre la verdad de quién eres, ya que, en ocasiones, la hipocresía puede ser muy sutil, sobre todo en nuestra etapa de la adolescencia.

Entonces, debido a la hipocresía, ¿cuál es el proceso por medio del cual un joven termina por dejar de asistir a la Iglesia de Dios?

  • Satanás acondicionará el panorama para que conozcas y te agraden las entretenciones y amistades de este mundo. Como esta es la primera etapa, debes mantener tus sentidos muy atentos y estar consiente de cómo van cambiando tus emociones hacia las amistades del mundo.
  • El mismo Satanás, quien es el príncipe de la potestad del aire, nos hará comparar involuntariamente las amistades y actividades de la Iglesia con las amistades y actividades del mundo. Cuando llegamos a comparar estas actividades, suele suceder que dos actividades se juntan. Justo al mismo tiempo se realiza una actividad de la Iglesia y una actividad de las amistades de fuera de la Iglesia. Si estamos siendo afectados, las actividades de la Iglesia parecerán aburridas.
  • Este punto es clave: el enemigo sabe que una vez que ya conocemos las dos opciones, es sólo cosa de tiempo para que aflore la naturaleza humana y comencemos a comportarnos de forma hipócrita, siendo y diciendo algunas cosas mientras estamos en el mundo y siendo y diciendo otras cosas diferentes estando en la Iglesia. Esto es doble cara…o hipocresía. Cuando el príncipe de la potestad del aire percibe que comenzamos a comportarnos de forma hipócrita, él realmente se alegra.
  • Es hora de decidir: llegó el momento. En este punto ya eres dos personas dentro de la misma persona. Nos veremos cegados por la necedad creyendo que podemos continuar con la doble vida. Pero la verdad, la realidad y la experiencia dicen que la hipocresía es un estado espiritual que no logra permanecer durante mucho tiempo oculto. En este punto ocurren dos situaciones, el joven decide abiertamente por una de las dos vidas, o de lo contrario, Dios mismo se encargará de dejar en evidencia la doble vida. Igualmente, al final te verás obligado a decidir por alguna de las dos formas de vivir.

Algunos deciden comprometerse y dedicar su vida a este Camino de libertad, mientras otros, tristemente, cegados por la hipocresía, optan por renunciar a la promesa más grande que recibirán en sus vidas.

Lamentablemente nosotros (los jóvenes a punto de sobrepasar la edad de campamento), hemos perdido íntimos amigos y visto cómo de vez en cuando, con diversas artimañas, Satanás logra sembrar la hipocresía en algunos, lo cual termina por sacar a jóvenes del Camino verdadero.

Ahora que conocemos el proceso por el cual la hipocresía puede llegar a ser mortal, tenemos el deber de examinarnos a nosotros mismos y estar atentos para ayudar al amigo o amiga con evidencias de que se encuentra pasando por este proceso. Tal vez como amigos, ustedes o yo tuvimos la oportunidad de hacer más por algunas personas que vivían un doble estándar, pero no lo hicimos y ellos ya no están. Debemos aprender.

Recordemos lo que dijo el apóstol Pablo en Hebreos 3:13 (versión Dios habla hoy): “Al contrario, anímense unos a otros cada día, mientras dura el “hoy” de que habla la escritura, para que ninguno de ustedes sea engañado por el pecado y su corazón se vuelva rebelde”.

Amigos, conversemos unos con otros, exhortémonos unos a otros y, sobre todo, no dejemos de orar para que Dios nos ayude a reconocer y a desechar todo resquicio de hipocresía que, sin duda, hará peligrar nuestra estancia en el futuro del Reino de Dios.

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